*Llegan a la ciudad huyendo del hostigamiento de grupos armados
*Fueron desalojados de Montesierra por un convoy de camionetas de policías
*A falta de vivienda, Sebides ofrece albergues, cobijas y despensas a las familias
Culiacán, Sinaloa, 30 de diciembre de 2025. «Eran como las cinco de la mañana cuando llegaron ellos. Se tienen que salir, estos terrenos ya tienen dueño…, nos dijo un señor de la policía».
«Y cómo…, a dónde…, a despertar a los niños… ?Y a dónde nos vamos a ir ..? A dónde? Pregunta «Eloisa N», mientras se seca las lágrimas.
Ella llegó a Culiacán en noviembre pasado huyendo del encarnizado enfrentamiento entre Los Rusos, de La Mayiza y la gente de «El Guano», ligada a La Chapiza, en Tepuche.
«Nosotros no nos metemos con ellos…, eran como la 1 de la mañana en Tepuche», cuando llegaron unos muchachos «enriflados y empercherados para decirnos: ‘agarren lo que puedan de su casa y vayanse…si en dos horas los encontramos aquí..no nos hacemos responsables de su vida ni de lo que pueda pasarles…», así de tierno el mensaje.
Cuenta «Eloisa» que apenas alcanzó a meter a una maleta los pañales, leche, biberones y ropa para ella, su esposo y sus dos niños y unas cobijas, fue todo.
No sé hizo esperar la solidaridad de su comadre «Juanita», que, desplazada como ella, le dió raite en su camioneta para llegar a Culiacán y de ahí a batalllarle.
Primero, «nos hicimos bola» en el Centro Barrio de la (colonia) Lombardo Toledano y de ahí a Montesierra.
Explica que como tantas familias desplazadas por la violencia, junto a su esposo y sus dos niños, , su niña encontraron refugio en Montesierra, donde armaron un jacal con láminas negras y fajillas.
Compartieron su vida y sinsabores con otros desplazados como ella que habían llegado de Caminaguato, Paso Norte y Los Tecolotes, sindicatura de Tepuche y muchos otros del municipio de Badiraguato.
Haciendo y vendiendo pan, tamales, galletas, empleadas en el comercio y otras actividades, algunas familias han logrado salir adelante, construir un tejaban con fajillas y lamina negra, esperando el momento de regresar a su hogar donde se quedaron las vacas, los cerdos y las gallinas.
Sin embargo la esperanza se derrumbó de nuevo este lunes cuando nuevamente llegó la policía de Culiacán a Montesierra como antes llegaron los sicarios a Tepuche:
«Se tienen que ir…este terreno no es de ustedes, tiene dueño…, puso la denuncia ante la Fiscalía y no pueden estar aquí…»..
«Otra vez a despertar a los niños…, otra vez a sacarlos de su camita, a caminar..irnos a ver a dónde.., parece que no hay lugar para nosotros en el mundo…», dice, mientras su mirada se extiende sobre esa superficie de tejabanes desechos, de casas derrumbadas, de láminas de cartón y trozos de madera regadas por el suelo.
La acción de trascabos, motoconformadoras y camiones pesados, atendieron aquí si, sin demora y con celeridad inusual, la orden de desalojo girada por la Fiscalía de Justicia del Estado y ejecutada fielmente por la Policía.
Omar López Campos, secretario del Bienestar y Desarrollo Sustentable del Gobierno del Estado, aseguró que el desplazamiento forzado de familias víctimas de la violencia, ha sido atendido en la medida de sus posibilidades.
Destacó que si bien, existen en estos momentos 10 predios considerados para la construcción de viviendas, no se tiene contemplado fecha precisa para iniciar su edificación.
Aún cuando reconoce que por momentos los desplazamientos sobre todo de personas procedentes de la zona serrana han alcanzado más de 600 familias, actualmente, quienes fueron desalojados de Montesierra, eran aproximadamente 26.
Asegura que la Secretaría del Bienestar a su cargo, les ha otorgado atención mediante la entrega de despensas, «insumos para la temporada de invierno» ( cobijas, ropa de frío, colchas, etc), orientación social y su incorporación al padrón oficial de personas desplazadas.
Todo eso, reconoce, no es suficiente para atender la magnitud del problema de personas que no encuentran hogar ni empleo, al llegar a la ciudad empujadas por la violencia y los enfrentamientos en la zona serrana y rural de Culiacán, Badiraguato y otros municipios.
