*Acusa a la ultraderecha de pretender desestabilizar la región
Culiacán, Sinaloa, 09 de julio de 2026. Al cumplirse 69 días de haber solicitado licencia para ausentarse del cargo, el gobernador Rubén Rocha Moya aseguró que no cuenta con resguardo de ninguna institución federal y sostiene que ha sido objeto «de una atroz embestida mediática de calumnias y de imputaciones sin sustento fáctico ni legal alguno».
En un comunicado emitido a través de su cuenta X, el mandatario sostiene: «Las acusaciones que se me formulan por una oficina del gobierno de los Estados Unidos son falsas».
Dice además que: «Hoy queda claro que se trata de un ataque promovido desde la ultraderecha, con la pretensión de menoscabar la soberanía nacional y estigmatizar al movimiento de transformación a favor de los pobres más importante del continente».
La respuesta del mandatario con licencia, emerge en un escenario alto complejo lleno de especulaciones sobre su paradero, en virtud de formar parte de una lista filtrada por el gobierno de los Estados Unidos y en la cual se le vincula con la protección a la facción de Los Chapitos, del Cártel de Sinaloa.
La acusación hecha pública el pasado 29 de abril, obligó al gobernante a solicitar al Congreso de Sinaloa, licencia «por más de 30 días» para ausentarse del cargo y con ello ofrecer a la Fiscalía General de la República, condiciones para investigar su caso junto con nueve funcionarios y ex funcionarios de su gabinete, también señalados.
El hecho ha dado lugar a infinidad de especulaciones sobre su posición.
Entre esas muchas, una primera salió a relucir, cuando usuarios de redes sociales, advirtieron que junto a su familia, Rocha Moya era resguardado por el Ejército Mexicano en las instalaciones de la Novena Zona Militar de Culiacán.
Con ello se les protegia de alguna probable agresión de la delincuencia organizada o de fuerzas estadounidenses que pudiesen ingresar al territorio sinaloense con fines de capturarlo y llevarlo a los Estados Unidos.
El hecho motivó una primera respuesta del Gabinete de Seguridad quien a través de la Secretaría de Seguridad Pública, rechazó haber brindado protección y precisó que esta se le negó el día en que le fue solicitadau a última versión, se generó a través del periódico El Sol de Quintana Roo, quien aseveró que Rocha Moya, estaría detenido en esa ciudad, custodiado por militares mientras se gestionaba su entrega al gobierno de los Estados Unidos.
Este día 09 de julio, finalmente la presidenta Claudia Sheinbaum, rechazó que el mandatario hubiera huido del país o estuviera «escondido» y custodiado por el Ejército Mexicano.
Al respecto, en su Conferencia Mañanera, la presidenta precisó que Rubén Rocha «está en su casa, en Culiacán (Sinaloa), está ubicalble y no es porque se ande escondiendo de nadie».
También precisó que ninguna autoridad federal lo resguarda.
En el mismo sentido de expresó el Gabinete de Seguridad.
A continuación la carta publicada por Rubén Rocha Moya, dirigida a la opinión pública de Sinaloa y México:
«El día de hoy se cumplen 69 días de que solicité licencia al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa.
Lo hice desde mi convicción de mexicano que confía en las instituciones y en las leyes de nuestro país, con la finalidad de que, sin la protección del fuero constitucional inherente a mi cargo, se me investigue con toda amplitud y sin cortapisa alguna por las autoridades competentes.
En este lapso, comparecí ante @FGRMexico, a responder de manera puntual y veraz las preguntas del Ministerio Público Federal.
Desde el día 1 de mayo hasta hoy, he permanecido, sin moverme, en mi domicilio en la ciudad Culiacán.
No me protegen ni resguardan elementos de corporación federal alguna. Es absolutamente falso lo que escribe el periodista Carlos Loret de Mola.
He sido objeto de una atroz embestida mediática de calumnias y de imputaciones sin sustento fáctico ni legal alguno. Las acusaciones que se me formulan por una oficina del gobierno de los Estados Unidos son falsas.
Hoy queda claro que se trata de un ataque promovido desde la ultraderecha, con la pretensión de menoscabar la soberanía nacional y estigmatizar al movimiento de transformación a favor de los pobres más importante del continente.